afuera de nuestras miserias, y de nuestros dramas, hay poesía, en cada minuto, en cualquier lado, y ella puede ayudarnos a calmar el dolor, a entender que el mundo no somos nosotros, y que podemos sonreír.
A partir de hoy voy a reverenciar los días, aunque a primera vista parezcan vacíos, y estaré atento a sus vocecitas, a sus caprichos, a sus insultos, a su altivez, la altivez de los días que sin darse cuenta nos ignoran. No hay días especiales. No hay dias monotonos.
Cuanto más días especiales, más nos van a ignorar los días.